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Practicar yoga regularmente puede mejorar nuestra salud física, mental y emocional. Cada día, más personas están introduciendo estas prácticas en sus vidas ya que cada vez están más y más disponibles. Independientemente del estilo de yoga que prefieras, o si practicas por tu cuenta, con un video de guía o con un instructor certificado, hay algunas cosas que debemos de tener en cuenta para aprovechar al máximo nuestra práctica.

Antes de entrar en materia, revisemos algunas sugerencias generales que probablemente conoces, pero son tan importantes que vale la pena mencionarlas:

Intenta practicar en un espacio limpio, tranquilo y bien ventilado. Espera al menos 3 horas después de comer para asegurar que no afectes negativamente tu digestión. Si estás practicando por tu propia cuenta, puedes ajustar la duración de la práctica en función del tiempo que tengas disponible. Es mejor practicar 5 minutos todos los días que 1 hora hoy y 1 hora un mes después.

Recuerda siempre estar cómodo y sin sobresforzarte, no practiques si tienes gripe (deja que tu cuerpo descanse y combata la enfermedad) y si tienes alguna otra condición, consulta a tu médico y consulta a un instructor de yoga certificado o un yogaterapeuta para que te recomiende prácticas específicas para mejorar tu situación.

¡Listo! Ahora, sin más preámbulo, vamos con los puntos principales de este artículo:


1) El punto es relajar los músculos

Si has practicado algún deporte o has ido al gimnasio, probablemente estés acostumbrado a solo sentir que utilizas tu cuerpo cuando hay contracciones musculares. Hoy en día sentimos que hemos "ejercitado bien" cuando cansamos nuestros músculos con muchas contracciones, principalmente para obtener fuerza. En contraste, durante la mayoría de las asanas (posturas físicas de yoga), el énfasis está en estirar el músculo. He visto a personas que salen de clases de Hatha Yoga diciendo que sienten que no han hecho nada, solo porque sus músculos no están cansados y doloridos. El paradigma cambia en el yoga, estamos tratando de trabajar el cuerpo lo más posible, con el menor esfuerzo muscular.

Los músculos no pueden estirarse por cuenta propia ya que su modo de acción es a través de la contracción, es por eso que en las asanas, los estiramos asumiendo ciertas posiciones corporales que elongan músculos específicos. Esto exprimirá la sangre estancada y la reemplazará con sangre oxigenada pura cuando el músculo recupere su forma natural. 

Nota importante:

Para poder estirar los músculos, deben estar relajados. Si están tensos, resistirán el estiramiento y probablemente causarán dolor o lesiones. Antes de estirarlos, primero relaja esa parte de tu cuerpo y luego procede a estirar lentamente.

Algunas posturas pueden requerir que tenses ciertas partes de tu cuerpo para alcanzar la posición final, solo toma consciencia de donde está ubicada la tensión e intenta relajar todo lo demás. Con la práctica, llegará un momento en que todo se relajará.


2) Movimientos controlados y coordinados con tu respiración

Los movimientos lentos y controlados son necesarios para calmar el cuerpo y la mente. Con movimientos rápidos es más difícil reducir la frecuencia de la respiración, lo que afecta el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono en los pulmones.

Nuestro objetivo es el control muscular. Esto se obtiene al ser consciente de los movimientos y moverse lentamente sin sacudidas repentinas. Los movimientos rápidos implican una tensión muscular excesiva, lo que hará que sea más difícil relajarse, y ya mencionamos que relajarse es la meta. Todo comienza tomando consciencia y moviéndose con la respiración.


3) Mantener la postura final

La posición final es la parte más importante del asana y es cuando se aplican los efectos más profundos y beneficiosos para el cuerpo. Es el momento en que los músculos se estiran hasta los límites de tu flexibilidad actual y los órganos obtienen la mayor compresión posible. Este es el momento para prestar atención y conocer tu cuerpo.

La respiración relajada es esencial en este punto para estimular el intercambio de oxígeno por dióxido de carbono.


4) Tomar conciencia es la clave

Presta atención a tus patrones mentales y pensamientos a lo largo de la práctica, pero al mismo tiempo, ten en cuenta los movimientos que se realizan. Suena contradictorio y complicado, pero estar al tanto de todo lo que ocurre en tu práctica ayudará a tu mente a permanecer en el momento presente y a pensar menos en lo que tienes pendiente en el trabajo, el pago mínimo de la tarjeta, si te quiere o no, o cualquier otra cosa que pueda cruzarse por tu mente.

Cuando aprendas una nueva asana, primero trata de prestarle atención a la posición correcta y relaja tantos músculos como puedas. Luego, ten en cuenta los movimientos físicos y la respiración. Cuando llegues a la posición final, préstale atención a los efectos que está produciendo en tu cuerpo.


5) Relájate al completar la postura


Relajarse después de cada asana es casi tan importante como hacerla. Cuando te relajas por completo, los músculos y los órganos vuelven a su forma natural y se inundan con sangre purificada para reemplazar la sangre que se exprimió al realizar la asana.

Durante esta relajación, tu respiración y frecuencia cardíaca también vuelven a la normalidad. Esto es ideal antes de empezar la próxima asana, incluso si es solo por un segundo. Trata de relajar el cuerpo y la mente por completo llevando tu atención al cuerpo y a la respiración. Puedes acostarte en savanasa (postura del relajación/cadaver) o sentarte con las piernas cruzadas durante algunas respiraciones para inducir la relajación.


Hay muchas cosas involucradas en una práctica de yoga correcta, pero estas son algunas instrucciones básicas y muy importantes que se pueden pasar por alto fácilmente.

Espero que esto te ayude en tu camino hacia la salud y la felicidad y recuerda que:

¡el yoga es 1% de teoría y 99% de práctica!

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Ismael Florentino

Yoga terapeuta certificado en la Escuela de Yoga Integral Satyananda, bajo la tutela de Yogacharya Saraswati Saraswati (Heidi Despradel), y Swami Brahmavidyananda Saraswati del Institute of Holistic Yoga, de Miami, Fl. También certificado por el Sivananda Yoga Vidya Peetham de Kerala, India.

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