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La meditación es una práctica que consiste en concentrar la atención sobre un pensamiento, un objeto o la propia conciencia, y cuyas raíces vienen creciendo desde hace miles de años. En todas las fotos, vídeos e historias de sus practicantes percibimos la paz, armonía o tranquilidad que podemos conseguir cuando nos alejamos mentalmente de las interferencias, y en el fondo, añoramos sentirnos así.

 

¿Sabes qué tienen en común las mayores causas de muerte en el ser humano? El estrés. Según la asociación americana de psicología (APA), el estrés es la raíz del cáncer, los ataques al corazón, y otras enfermedades crónicas. Nos estresamos por cada cosa negativa que nos pasa, sea menor o mayor, tenga solución o no.

 

Pero, si la ciencia ha demostrado que practicando meditación tan solo 10 minutos al día podemos obtener beneficios como reducir el estrés, controlar la ansiedad, promover la salud emocional, mejorar la autoconciencia, alargar nuestra capacidad de atención, reducir la pérdida de memoria, generar amabilidad, ayudar a dejar las adicciones, mejorar el sueño, ayudar a controlar el dolor, regular la presión sanguínea, ayudar a combatir la depresión, promover mejor estado de ánimo, y muchas otras más… Entonces, ¿por qué no lo practicamos?

 

Las excusas más populares son falta de tiempo, que si es muy aburrido, que eso no es para mí,  que tengo cosas más importantes que hacer, y por ahí siguen. Es lo que siempre solía decirles a quienes me lo recomendaban con las mejores intenciones. Hoy puedo decir que eran excusas porque he conseguido resultados y he ayudado a otros a hacer lo mismo, lo cual espero poder hacer contigo. No siempre fui tan easy-going y tranquilo… de hecho, era todo lo contrario. Un día se me ocurrió empezar y ponerle voluntad a esos minutos para el interior, después de ahí ya nada volvió a ser como antes.

 

Gracias a una práctica constante de meditación puedo resolver los inconvenientes desde la tranquilidad, disfruto más de lo que me rodea y definitivamente, soy más feliz. En mi caso, lo que me inicio en este lindo camino fue un retiro de silencio de 10 días que hice en Filipinas para aprender a practicar meditación, llamado Vipassana. Pero no, no hay que ir tan lejos ni pasar por aquel proceso para aprender, ya que actualmente contamos con infinitas opciones para lograrlo. En esta oportunidad les quiero compartir algunas opciones que me han dado los mejores resultados. Pero ojo, no son las únicas ni las mejores.

 

Si la falta de tiempo es tu excusa, te adelanto que puedes practicar meditación incluso cuando estás atascado en la fila del tránsito, para empezar. En este caso, basta con poner toda tu atención en tu respiración, lenta y profunda, sintiendo como entra el aire por tus fosas nasales, y la sensación del mismo cuando lo expulsas. Esto te ayudará a centrarte en el aquí y en el ahora, apartando de tu mente preocupaciones, acontecimientos pasados, problemas y posibles eventos futuros. Si estás en disposición de intentarlo por un periodo de tiempo más largo, puedes empezar con 5 minutos al día, e ir incrementando la duración a medida que vayas notando mejoras. Si notas que te aburres o que tu atención se va a otro lugar, o que surgen pensamientos desconcertantes, te recomiendo las meditaciones guiadas de Deepak Chopra o muchas otras por YouTube, que duran apenas 15 minutos y tienen resultados inmediatos.

 

Una de las cosas más importantes y difíciles al momento de empezar este camino es no rendirse, ya que es la salida que menor esfuerzo requiere. Aquí la constancia es clave para conseguir resultados a largo plazo. Si por alguna razón no vas a poder practicar un día, haz todo lo posible para evitar que eso no pase y tómate aunque sea un minuto para respirar con intención y consciencia, ¡eso basta! Si te saltas un día, te saltas dos, y antes de que te des cuenta te has dado por vencido, como me ha pasado tantas veces. Algo que me ha ayudado a no rendirme es poner una alarma 30 minutos antes de empezar mi rutina mañanera y practicar en esas horas cuando aún la mayoría duerme y hay menos distracciones.

 

Hay algo que no debe de faltar cuando vayamos a empezar este camino, y eso es comodidad. Estar en una posición cómoda hará que la mente tenga una distracción menos, siendo estas los obstáculos más comunes. Lo más recomendable es que te sientes con las piernas cruzadas sobre una superficie firme y con una almohada u otro objeto acolchado debajo de tus glúteos (para que no te sea muy difícil mantener una postura derecha), con los ojos cerrados y la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo. Puedes buscar en internet ejemplos de esta postura. Si el piso te resulta incómodo, puedes intentarlo en una silla, o en tu cama. Y descuida, que si te duermes en el intento es porque tu cuerpo necesitaba el descanso.

 

¡En principio, eso es todo! Ahora sólo te queda hacer el compromiso contigo mismo y empezar. Si tienes preguntas o comentarios, te invito a que compartas con la comunidad para que todos crezcamos. Y recuerda, si otros han podido, tú también puedes.

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Osvaldo Nadal

Ingeniero industrial, CEO de Wellnerize, viajero, aventurero, aprendiz y practicante de bienestar en busca de ayudar a otras personas a vivir mejor.

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