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Respiración: lo primero que hacemos cuando nacemos y con lo que no podemos prescindir por más de 5 minutos. Todos respiramos aproximadamente 21,600 veces al día y, sin embargo, damos por sentado el potencial que tiene para mejorar nuestras vidas.

Por definición, según la Enciclopedia Británica, respirar es:

La acción de mover aire o agua a través de la superficie de una estructura respiratoria para facilitar la respiración (el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono con el medio ambiente).

La mayoría de las personas piensan que de eso solamente se trata "respirar", inhalas por la nariz (o la boca) y exhalas. Pero a pesar de que todos estamos inhalando y exhalando (espero yo), la mayoría de nosotros no sabemos cómo respirar adecuadamente o cómo pueden afectarnos las diferentes técnicas y ritmos respiratorios.

En algunas de las sesiones y talleres que imparto a estudiantes de secundaria sobre salud y yoga, he preguntado: "¿Cuáles son nuestras principales fuentes de energía?". Las respuestas comunes son solo "Comer, beber y dormir". Respiramos tan a menudo y de forma tan automática, que es fácil olvidarse de ello.

Vamos a embarcarnos en un viaje express para descubrir qué dice la ciencia sobre la respiración, por qué es importante respirar correctamente y qué técnicas pueden ayudarnos a tener una mejor vida. Pero primero, cubramos lo básico. ¿Por qué necesitamos respirar?

Respiramos porque nuestro cuerpo necesita oxígeno. Nuestras células lo necesitan para convertir los nutrientes que ingerimos en la energía que necesita para funcionar correctamente. Durante este proceso, se expiden productos de desecho como el dióxido de carbono, que se eliminan del cuerpo a través de la exhalación. Si nuestra respiración es superficial, podría provocar una escasez de oxígeno en nuestros sistemas, lo que puede ser estresante para el cuerpo y la mente. ¡Sí! la respiración puede afectar nuestra mente de la misma manera que afecta nuestro cuerpo.

Probablemente hayas notado que los diferentes estados mentales y emocionales tienen patrones de respiración específicos. Por ejemplo, cuando estás estresado, la respiración es superficial, corta y errática; cuando tienes miedo o estás en estado de shock, la respiración puede cesar por largos períodos de tiempo; y cuando estamos relajados (o enamorados), respiramos profunda y suavemente. Las técnicas de respiración que utilizamos se basan en el principio de que lo contrario también es cierto:

Los patrones de respiración pueden inducir estados mentales y emocionales específicos.

Los científicos han estudiado este principio desde hace un tiempo. En una investigación realizada por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, encontraron "un puñado de células nerviosas en el tronco encefálico que conectan la respiración con los estados mentales". Descubrieron un grupo de neuronas que monitorean constantemente la respiración e informan a otra estructura del mismo tronco encefálico. Un investigador dijo:

Los médicos a veces recetan ejercicios de control de la respiración para personas con trastornos de estrés. Del mismo modo, la práctica del pranayama*, que controla la respiración para cambiar la conciencia de un estado excitado o incluso frenético a uno más meditativo, es un componente central de prácticamente todas las variedades de yoga. "Este estudio es intrigante porque proporciona una comprensión celular y molecular de cómo podría funcionar …” (Investigación completa aquí)

* Pranayama es una palabra sánscrita utilizada en yoga, generalmente traducida como "control de la respiración".


Se han realizado muchas investigaciones para estudiar los efectos de la respiración en nuestro cuerpo y mente. Científicos de la Universidad Normal de Beijing investigaron la conexión entre la respiración y el estrés. Llegaron a la conclusión de que la respiración abdominal (más sobre este tema en el próximo post) tiene un efecto directo en la reducción de los niveles de cortisol (hormona del estrés) y en el aumento de la capacidad de atención. (Investigación completa aquí)

Otro estudio, realizado por investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad Yeungnam y la Universidad Nacional Kangwon en Corea del Sur, examinó la efectividad de las técnicas de respiración diaria en los niveles de ansiedad. Descubrieron que las prácticas de respiración consciente lograron reducir la ansiedad y aumentar los pensamientos automáticos positivos. (Investigación completa aquí)

Además de ayudar a controlar la ansiedad y el estrés, las técnicas de respiración pueden ser beneficiosas contra ciertas afecciones y enfermedades. Por ejemplo, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Sur, identificó cómo una proteína en la saliva que se reduce significativamente en pacientes con enfermedad de Alzheimer (llamada Factor de crecimiento nervioso) se estimula y se secreta después de practicar técnicas específicas de respiración. (Más sobre eso aquí).

Todo eso suena bien, ¿verdad? Pero el primer paso es entrenarnos para respirar adecuadamente. Al hacer esto, aumentaremos la cantidad de energía que tenemos durante el día y mejoraremos la calidad de nuestro sueño por la noche. Nuestra digestión mejorará, tendremos más concentración y nos sentiremos más positivos. Si deseas saber más sobre la respiración adecuada, su importancia y cómo hacer algunas técnicas básicas (como la respiración abdominal), no te pierdas nuestra publicación del próximo sábado.

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Ismael Florentino

Yoga terapeuta certificado en la Escuela de Yoga Integral Satyananda, bajo la tutela de Yogacharya Saraswati Saraswati (Heidi Despradel), y Swami Brahmavidyananda Saraswati del Institute of Holistic Yoga, de Miami, Fl. También certificado por el Sivananda Yoga Vidya Peetham de Kerala, India.

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