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Vivir en Bienestar es un camino que requiere adoptar hábitos y rituales que suman a tu salud física y emocional. Muchas veces vamos #sumandohabitospositivos a nuestras rutinas tal cual están, pero resulta crucial crear una estructura de vida que sirva como soporte para éstos. Y es que entre el interminable “to-do list” laboral, nuestros numerosos roles y responsabilidades, los imprevistos y la tentadora serie de Netflix; el éxito de cualquier nuevo hábito demanda un ajuste en el contexto en que está echando raíces: tu vida.

Mi experiencia con prueba y error a lo largo de los años en que he estado enfocado en Wellness, me ha ido demostrando que materializar esas rutinas de Bienestar en mi vida requiere accionar con intencionalidad y priorizar, como base para que esa estructura compatible con una vida más plena, no se tambalee, sino que crezca y crezca de manera sostenible en el tiempo.

Suena muy lindo, pero resulta que la ejecución no es tan fácil. Siempre que defino para mi un nuevo hábito de Bienestar a cultivar, me atrapo recurriendo a la excusa perfecta de que no tengo tiempo, o que tengo que comprar esto, inscribirme en aquello, tener un mentor; y así sucesivamente. Y yo mismo me digo: Tirso, ¿No tienes eso o no es una prioridad en tu vida? Me toca responsablemente definir la importancia en mi vida de eso que quiero lograr; y si pasa la prueba, empiezo a hacerle formal espacio en mi vida construyendo la estructura necesaria con las siguientes acciones:

Exprimir el amanecer. Es mágico lo que puedo lograr despertándome temprano en la mañana y sacando el jugo a esas dos primeras horas. Sé que a algunos no les gustará oír esto (a mí tampoco me gustó) pero hay bastante documentación al respecto: un denominador común entre personas que son exitosas en lo que hacen y en cuyas vidas el Bienestar es una prioridad, es que despiertan entre 5 y 6 de la mañana; y son dueños absolutos de esas primeras dos horas. Si tu nuevo hábito no cabe en ese espacio, sí es buena práctica que te tomes un momentito para diseñar el día que tienes por delante, y pases al siguiente punto.


  • Agendarlo y priorizarlo. No sólo definir en qué hora del día lo voy a hacer (idealmente que sea la misma) y escribirlo en mi agenda, sino respetar y cumplir con ese bloque de tiempo. Así como pongo “llevar el carro al taller”, “buscar ropa en la lavandería” o “reunión con el Sr. Jefe”, así debo reservar horas para las actividades que suman a mi salud y bienestar personal. Si lo dejo solo en mi cabeza como una buena idea, es muy probable que sólo siga siendo eso: una buena idea. Al final, el vehículo para todo lo demás eres tú, y requieres tu priorización. 


  • Trabajar con lo que tengo. Pasar inventario a las herramientas, destrezas, cosas, espacios, personas, vestimenta, etc., que tienes aquí y ahora para empezar a tomar acción en torno a tu nuevo hábito, puede moverte más allá de la espera a mejores condiciones o recursos. Esto para mí es un reto por mi tendencia al perfeccionismo; pero cuando acciono sin esperar que el momento y todo lo demás sea perfecto, al final me siento muy bien y tengo la oportunidad de hacer los ajustes que pueda, de ser necesarios, sobre la marcha. 

  • Valorar el interés compuesto. Medir tu progreso en el tiempo y no la perfección con que lo haces, será algo que “desenrole” a más de uno, y más en estos tiempos de gratificación inmediata. Al principio, no será fácil y no te gustará la espera. Sin embargo, al pasar unas semanas, tu cuerpo y tu mente se irán adaptando a la nueva adición positiva a tu vida, y empezarás a sentir los beneficios.

  • Aceptar. Es crucial que aceptes que para que algo entre a tu vaso, es muy probable que algo tenga que salir. Para adoptar nuevas prácticas de Bienestar que sumen a tu vida tendrás que decir no a algunas cosas, personas y rutinas que ya no te apoyan. No se trata de algo radical ni definitivo (aunque en ocasiones resulte necesario), pero sí en la etapa inicial deberás asumir la salida de cosas que haces y personas que frecuentas, que representan un obstáculo para lo que quieres lograr. Te sorprenderá más adelante como, si en efecto suman a tu vida, o se rediseñarán para volver a formar parte o se unirán a tu nuevo modo de accionar y vivir. 



Tomando en cuenta estas recomendaciones, y otras que te hayan funcionado en asumir con éxito algún hábito saludable anteriormente a tu vida, diseñar una estructura sólida como soporte para ese hábito que quieres cultivar le asegurará altas probabilidades de haber llegado para quedarse. Luego de una etapa inicial y natural de adaptación, y pasado un período de prueba y error, agotar este proceso te permitirá adaptar el nuevo hábito a tu individualidad como persona, lo que lo hará sostenible en tu vida.

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Tirso Valdez

Emprendedor, Wellness Coach y fundador de @holisticord.

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